jueves, 5 de febrero de 2009

ADMINISTRACION DEL RIESGO DE CREDITO

El riesgo crédito es la pérdida potencial derivada por la falta de pago de un acreditado o contraparte en las operaciones que efectúan las Entidades. Es la probabilidad de no recuperar lo prestado.

El riesgo de crédito se presenta cuando las contrapartes están poco dispuestas o imposibilitadas para cumplir sus obligaciones contractuales. Su efecto se mide por el costo de la reposición de flujos de efectivo si la otra parte incumple. En términos generales, el riesgo crédito también puede conducir a pérdidas cuando los deudores son clasificados duramente por las agencias crediticias, generando con ello una caída en el valor de mercado de sus obligaciones.

Cabe señalar que si las contrapartes incumplen, las pérdidas potenciales en derivados son mucho más bajas que los montos nominales de referencia (valor nominal). En lugar de ello, la pérdida es el cambio en el valor de la posición. En contraste, los bonos corporativos y los préstamos bancarios están expuestos a la pérdida de todo el valor nominal.

El riesgo crédito también incluye al riesgo soberano. Esto ocurre, por ejemplo, cuando los países imponen controles a las divisas extranjeras que imposibilitan a las contrapartes a cumplir sus obligaciones. Mientras que el riesgo de incumplimiento es generalmente específico de una empresa, el riesgo soberano es específico de un país.

El riego crédito puede tomar la forma de riesgo de pago, es decir a la posibilidad de que una contraparte pudiese incumplir en un contrato después de que una de las partes ha realizado el pago previamente.

En la administración del riesgo de crédito, las Entidades deberán como mínimo:

I. Establecer políticas y procedimientos que contemplen los aspectos siguientes:

a) Límites de riesgo que la Entidad está dispuesta a asumir;
b) En su caso, sector económico y zona geográfica en los que la Entidad podrá celebrar operaciones;
c) Límites de riesgo a cargo de una persona o grupo de personas que representen un “Riesgo Común”;[1]
d) Vigilancia y control efectivo de la naturaleza, características, diversificación y calidad del portafolio de crédito.

II. Por lo que hace al riesgo de la cartera crediticia:

a) Medir, evaluar y dar seguimiento a su concentración por tipo de operación, calificación, sector económico, zona geográfica y acreditado;
b) Dar seguimiento a su evolución y posible deterioro, con el propósito de anticipar pérdidas potenciales, así como analizar el valor de recuperación de la cartera vencida y estimar la pérdida esperada;
c) Estimar su exposición al riesgo considerando su valor a lo largo del tiempo, y
d) Estimar la probabilidad de incumplimiento por parte de los deudores.

Medición del Riesgo Crédito

Las transacciones con clientes crean exposición a riesgo de crédito, el cual se refiere al grado de incertidumbre de la solvencia de la contraparte o acreditado para cumplir con los compromisos derivados de una operación crediticia o de Intermediación.

Las entidades financieras deben desarrollar políticas y procedimientos para administrar el nivel y la composición del riesgo de crédito de su portafolio. El objetivo del proceso de administración de riesgo de crédito es cuantificar y administrar el riesgo de crédito y reducir el riesgo de pérdida que pudiera resultar porque un cliente o contraparte incumpla con los términos convenidos.

Las áreas de negocio deben elaborar y estructurar las diferentes propuestas, las cuales deben ser analizadas y autorizadas por el encargado de Riesgos, asegurando una adecuada separación entre quienes originan el negocio y la autorización de operaciones.

Adicionalmente, las áreas de negocio deben evaluar periódicamente la situación financiera de cada acreditado, realizando una revisión exhaustiva y un análisis del riesgo de cada préstamo. Si se llegara a detectar cualquier deterioro o mejora significativa de la situación financiera del cliente, se debe considerar el cambio de su calificación, validado por el área de Riesgos. De esta manera, la entidad puede determinar los cambios experimentados por los perfiles de riesgo de cada cliente, con el objeto de establecer la estrategia a seguir con cada acreditado.

En el caso de los riesgos cuyo deterioro vaya más allá de lo aceptable, se deben realizar revisiones complementarias con mayor frecuencia.

Se deben tener implantadas políticas y procedimientos para mantener un portafolio crediticio sano, diversificado y con riesgo prudente y controlado, ajustándose a la regulación prudencial.


Pérdida Esperada y Pérdida No Esperada

Con el fin de identificar el grado de riesgo de los créditos y, por otro lado, asegurarse de que los rendimientos de cada crédito sean proporcionales al riesgo asumido, se deben hacer ajustes a las probabilidades de incumplimiento para el cálculo de la Pérdida Esperada, tanto bajo condiciones usuales de mercado, como bajo condiciones extremas.

Para el cálculo de la Pérdida Esperada debe considerarse factores como:

1) Probabilidad de incumplimiento (Pi),
2) Nivel de exposición del riesgos (E),
3) Tasa de recuperación(r), y
4) Severidad de la pérdida (1-r).

Su fórmula es:

PE = E * Pi * (1 – r)

Entendiéndose:
Probabilidad de incumplimientos(Pi), Es la posibilidad de que ocurra el incumplimiento parcial o total de una obligación de pago o el rompimiento de un acuerdo del contrato de crédito, en un período determinado contractualmente;
Nivel de exposición del riesgo de crédito (E).- Es el valor presente al momento de producirse el incumplimiento de los flujos que se espera recibir de las operaciones crediticias;
Tasa de recuperación (r).- Es el porcentaje de la recaudación realizada sobre las operaciones de crédito que han sido incumplidas;
Severidad de la pérdida (1 – r ).- Es la medida de la pérdida que sufriría la entidad crediticia después de haber realizado todas las gestiones para recuperar los créditos que han sido incumplidos, En este momento se ejecutan las garantías o se deberá recibirlas como dación en pago.

Cabe anotar que la severidad de la pérdida es igual a (1 - Tasa de recuperación);
Pérdida esperada (PE).- Es el valor esperado de pérdida por riesgo crediticio en un horizonte de tiempo determinado, resultante de la probabilidad de incumplimiento, el nivel de exposición en el momento del incumplimiento y la severidad de la pérdida.

El cálculo de la pérdida esperada, es el aspecto más directo de la teoría de portafolios. Esto es, la capacidad de estimar la calidad crediticia y el tamaño esperado de las pérdidas esperadas dados los cambios en la calidad crediticia, permite al administrador de riesgo valuar, y reservar, la pérdida esperada (probabilidad de pérdida por el tamaño esperado de la pérdida es igual a la pérdida esperada). Si no hubiera posterior riesgo relacionado con posibles pérdidas crediticias, lo que abarcaría el problema de la administración de riesgos: Pérdidas crediticias predecibles serían año con año nada más que gastos de presupuesto.

El riesgo, sin embargo, encierra no sólo una posibilidad estimada de pérdida sino también la incertidumbre de pérdida. Resulta que si es difícil estimar los valores esperados de los portafolios crediticios, es más difícil aún predecir incertidumbre alrededor de estos valores. El análisis de crédito revela que no sólo son las pérdidas relacionadas al crédito inciertas, sino que también la distribución de los resultados es severamente complicada.

Los síntomas y señales del comportamiento de la cartera crediticia son factores esenciales para la clasificación de los clientes actuales y futuros, para ello las metodologías y técnicas analíticas basadas en el comportamiento histórico de las operaciones de crédito y contingentes, que permitan determinar la pérdida esperada sobre la base de la probabilidad de incumplimiento, el nivel de exposición y la severidad de la pérdida. Para el cálculo de estos componentes se debe disponer de una base de datos mínima de tres años inmediatos anteriores, que contenga elementos suficientes para el cálculo de pérdidas esperadas.

La pérdida no esperada se mide tomando en cuanta la variabilidad de la distribución de pérdidas y puede calcularse como la diferencia entre la pérdida esperada y algún percentil de la distribución de pérdidas, el cual se elige de acuerdo al nivel de confianza deseado. En general, el percentil que define el nivel de pérdidas no esperadas es el Valor en Riesgo o VAR de crédito. Las pérdidas no esperadas consideran la volatilidad de las pérdidas y expresan típicamente el riesgo del portafolio con una medida de pérdida de crédito inesperada.


[1] Riesgo Común son los créditos que la Entidad le haya otorgado a los parientes por consanguinidad en primer grado en línea recta ascendente o descendente, y en su caso, al cónyuge, concubina o concubinario del acreditado, cuando alguna de estas personas dependa económicamente de la persona que solicita el crédito.

1 comentario:

majucus dijo...

El famoso "credit crunch" es la principal amenaza por su impacto en diversos sectores y su evolución impredecible sobre todo para la Banca, seguros, etc. En México la contracción de crédito ha provocado una contracción en la producción industrial, en la inversión, los flujos externos se detendrán en los próximos trimestres, como consecuencia del ciclo económico.